La deportista tuvo un paso por la Selección Femenina de Fútbol y hoy es delantera en el Club de Deportes Antofagasta. También es operadora de camiones de extracción en Minera Antucoya.


Un partido importante. El CDA se enfrentaba a Palestino, el equipo tricolor es puntero de la Primera División de fútbol femenino. Las Pumas necesitaban una victoria para revertir la derrota de la semana anterior ante las caturras de Santiago Wanderers.


El duelo en la cancha tres del estadio Calvo y Bascuñán de Antofagasta comenzó reñido, pero de forma temprana, en el minuto tres, Paola Solar, con la 19 en la espalda, marcó el primer tanto del encuentro, y con ello pavimentó el camino de un partido que terminó tres a dos a favor del Club de la capital regional. Los árabes se devolvían a Santiago derrotados.


“Aproveché el centro de mi compañera Valentina Contreras, la pelota golpeó en el arco y la defensa no logró sacarla. Pero yo venía corriendo desde más atrás y pegué cruzado con fuerza. Ese gol nos sacó los nervios, ayudó anímicamente al equipo y terminamos ganado el partido”, relata la delantera del CDA, quien también es operadora de producción de la superintendencia de Carguío y Transporte de Minera Antucoya.


Paola cuenta que desde pequeña jugaba fútbol y destacaba en las competencias escolares. Un día la vio Luis Varas, director técnico de la selección femenina de la Asociación de Fútbol Amateur (AFA) y la invitó a integrarse al club de la Universidad de Antofagasta (UA). Ahí llegó con sólo 14 años y desde entonces, nunca más dejó de jugar al balompié.


Si bien la operadora de Antucoya aún forma parte de este equipo, dice que su gran satisfacción llegó a los 19 años cuando la llamaron de la Selección Chilena de Fútbol Femenino. “Estuve seis meses en Santiago y me devolví, porque no era lo que yo esperaba. Aún le falta mucho al fútbol femenino, imagínate cómo era hace diez años”, reflexiona Paola Solar, sobre su paso por La Roja.


Puma Comprometida


Hace cuatro años Paola Solar es titular de Deportes Antofagasta, equipo que está en la Primera División de fútbol femenino desde 2017. Las Pumas han obtenido importantes triunfos, como el ascenso ante un clásico rival, Iquique, por el torneo de la Zona Norte.
“Recuerdo que íbamos perdiendo uno a cero. Era un partido súper difícil, pero lo dimos vuelta y ganamos cuatro a uno. Fue emocionante”, cuenta Paola, agregando que es hincha de Colo Colo y admiradora del “mago” Jorge Valdivia.


La jugadora nació en una familia futbolera y sus padres, Sandra y Patricio, junto a sus sobrinas Valentina y Naschmya son su principal barra. Ellos se preocupan de su salud y estado físico, van a cada partido y a los entrenamientos del CDA. Incluso, dice Paola, la alientan a la distancia cuando ella se prepara en el gimnasio de Minera Antucoya, durante su turno siete por siete. “Cumplo con un plan de trabajo para mantenerme en forma: pesas, piernas, brazos y ejercicios aeróbicos. Trato de hacerlo, como mínimo, cuatro veces a la semana”.


Cuando está en Antofagasta, aprovecha de entrenar todos los días con sus compañeras, poniendo en práctica la importancia del espíritu colaborativo. “El fútbol y la minería tienen algo en común: el trabajo en equipo. No importa quién anote el gol, lo importante es obtener la victoria. En tanto, en esta industria nuestro máximo logro es cumplir nuestros compromisos con la seguridad. Trabajando codo a codo con nuestros compañeros”, dice Paola Solar.


Algún día, la delantera albiceleste espera que se cumpla su anhelo: la profesionalización del fútbol femenino para la obtención de mayores recursos. La situación de las jugadoras es precaria. Un 78% de los clubes no les paga a sus jugadoras, mientras que un 13% entrega una ayuda para su movilización y un 9% una ayuda social.


Hoy, Paola y sus compañeras tienen que trabajar y jugar al mismo tiempo. Algunas incluso sin seguro médico. “Es primordial para nosotras como jugadoras cuando sufrimos alguna lesión”, finaliza la integrante de las Pumas.