A contar de agosto de 2016 se inició la implementación del nuevo modelo de gestión para las áreas funcionales de las compañías del Grupo Minero. Un proceso que para algunas personas ha significado nuevas experiencias en lo laboral, en lo profesional y en lo familiar. El testimonio de dos antucoyinos en las siguientes páginas.

El cambio organizacional que trajo consigo el proceso de Simplificación Funcional desarrollado en agosto en Antucoya, significó emprender un nuevo viaje en la carrera laboral de un importante número de trabajadores. Nuevos desafíos profesionales, cambios en la dinámica familiar y traslados de ciudad, fueron algunos de los escenarios para una parte importante de los supervisores de las áreas funcionales del Grupo Minero.

A continuación, recogimos la experiencia de dos trabajadores que aceptaron el desafío que trajo consigo esta Simplificación Funcional. Un cambio que para Roberto Álvarez significó dejar su puesto de trabajo en Santiago para sumarse al equipo de la operación de Antucoya, en la región de Antofagasta. Mientras que para Johan Peña implicó una nueva forma para desempeñar su labor en la Compañía.

El día de los cambios

En 2014, recién egresado de la universidad, Roberto Álvarez ingresó al Grupo Minero a través del programa Jóvenes Profesionales. Su formación laboral la obtuvo tanto en las compañías como en las oficinas centrales en Santiago.

“Estuve primero en control de gestión y el 2015 me fui a trabajar al proyecto Nexo, como PMO en la implementación del nuevo sistema SAP”, relata. Concluida esa etapa, su siguiente desafío continuó en Santiago, pero esta vez en el área de Riesgos.

Ese era el escenario en el que vivía Roberto Álvarez al momento de la implementación de la Simplificación Funcional. “En agosto me ofrecieron la alternativa de venirme a Antucoya para ser parte del área de Riesgos y Compliance”, explica.

Tomar la decisión de cambiar lugar de trabajo y residencia -de Santiago a Antofagasta no fue una tarea fácil. Confiesa que ha sido una de las decisiones más sopesadas que ha tomado a sus 28 años. “Fue un cambio en todos los sentidos, tanto personal como profesional. Tengo una polola y un hijo de un año y siete meses, así que me toca viajar seguido a Parral, que es donde ellos viven”.

Roberto recuerda el momento que le dieron la noticia. “Fue complejo, en un momento de muchos cambios en el Grupo. Fue el día de los cambios, estábamos preparados para todo. Uno tiene que colocar todos los factores sobre la mesa y esta era una súper buena oportunidad en lo profesional de estar en terreno; casi todos mis trabajos fueron en Santiago”, cuenta.

Finalmente, tomó la decisión priorizando la oportunidad de seguir creciendo profesionalmente. Una especie de upgrade de lo que ya estaba realizando. “Pasé de analista de Control Interno a ingeniero de Control de Riesgo, lo cual es un nivel mayor en el cargo”.

Sobre su nuevo trabajo en Antucoya, Roberto explica: “Yo estaba en una función parecida, aunque más enfocada en el control interno asociado a SAP y ahora es un poco más amplio, viendo todos los temas de compliance, gestión de riesgos y gestión de proyectos de inversión de Antucoya”.

La mirada integradora

Johan Peña no vio cambiar su vida de forma rotunda con este proceso de Simplificación Funcional. Sigue viviendo en Antofagasta junto a su esposa, Daniela y sus dos hijas, Karen, recientemente licenciada de cuarto medio y la pequeña Catalina, de 3 años.

Antes de agosto era ingeniero de materiales, con asiento en faena en turno 4x3, y su jefe era Michael Olivares. Después de la implementación su cargo pasó a ser parte de Antofagasta Minerals. La nueva experiencia está directamente relacionada con el sentido original del proceso.

“Yo destaco el cambio global que hoy tenemos, porque nuestra mirada como área ya no es sólo interna, no sólo te relacionas en tu parcela de trabajo. Hay una mirada integrada, uno empieza a conocer la forma en que trabajan también las otras compañías además de alinearnos, unificando los procesos”, relata Johan.

Este antucoyino, que ingresó a la Compañía en septiembre de 2015, señala que esta nueva forma de ver los procesos de áreas funcionales “no ha sido fácil, pero tampoco ha sido catastrófico; todos imaginaban que iba a ser un cambio para peor, que habría más burocracia, que todo se haría más lento, pero finalmente los tiempos desde que surge una necesidad hasta la generación de la orden han disminuido; hoy existen prioridades para cada proceso y se dan urgencias en cada caso, lo que ayuda a hacer todo más eficiente”.

Destaca que en esta mirada más corporativa se abren nuevas posibilidades de desarrollo, además de cambios entre compañías. “Se han logrado muchas sinergias, se han estandarizado los servicios desde el punto de vista de los proveedores también, porque se negocia de la misma manera con ellos y, por lo tanto, entregan un producto con la misma calidad y tiempo en todas las compañías, lo que a la larga ha optimizado nuestro servicio”, explica Johan.

Él tiene la impresión de que en Minera Antucoya no se vivió un cambio tan complicado, porque al ser una compañía joven existían procedimientos y sistemas con los cuales prácticamente nació. “En Antucoya hemos avanzado rápido con la adaptación; me quedo con la sensación de que esta Simplificación Funcional llegó para ayudarnos a nosotros y de hecho nos permite más colaboración entre los integrantes del equipo. Hay mucha más sinergia entre operaciones para las emergencias, está todo más visible y automatizado”, finaliza Johan.

¿Qué es la simplificación funcional?

El modelo de Simplificación Funcional surgió con el objetivo de permitir que las compañías del Grupo puedan concentrarse en los temas directamente asociados con el corazón del negocio minero: seguridad, producción y costos.

Ello implicó reordenar las funciones de las áreas de apoyo, es decir, Recursos Humanos, Asuntos Corporativos y Sustentabilidad, Legal y Administración y Finanzas. Esto con el objetivo de lograr una gestión más efectiva, simple y con responsabilidades claras, en línea con la mejora continua.

De esta manera, Antofagasta Minerals asumió un nuevo rol como prestador de servicios, lo que implicó instaurar una nueva forma de trabajar, mucho más colaborativa y cercana.