La perseverancia y el querer aprender han sido una constante en la vida de este antofagastino, trabajador del área Húmeda de Minera Antucoya, quien relata cómo llegó a la Compañía y cumplió un sueño que compartía también con su familia.

Al terminar la enseñanza media, Alexander Olave, actual trabajador del área Húmeda de Minera Antucoya, entró a estudiar Mecánica en Inacap. Tuvo buenas notas, pero la situación económica de su familia no lo acompañó, así que al año de iniciar sus estudios debió cambiar las aulas por el volante de un camión.

Siempre buscando algo más, una nueva meta y nuevos desafíos para poder surgir, decidió emprender como independiente con un amigo. Así conformó una mini empresa de taxis que transportaba a personal de diversas compañías mineras, principalmente del grupo Antofagasta Minerals.

Ver estas empresas desde fuera y conocer a muchos de sus trabajadores, le dio un nuevo objetivo que tardaría cinco años en cumplir. Se lo comentó a su señora al regreso de uno de sus tantos viajes: iba a entrar a trabajar en una de esas compañías.

De trato agradable y conversación fácil, Alexander no perdió oportunidad de compartir su sueño con quien subiera a su taxi. “¿Le puedo entregar mi currículum? ¿Sabe usted si abrirán algún curso de aprendices?” Estas fueron palabras recurrentes en las conversaciones de Alexander en sus trayectos durante mucho tiempo, años para ser precisos. Perseverando y sin perder la ilusión de que algún día podría alcanzar la meta que se había propuesto.

No bajar los brazos

La oportunidad apareció en 2012. Se enteró de que un nuevo proyecto minero estaba por iniciar su etapa de construcción y posterior operación. Se trataba de Antucoya y él tenía que trasladar a las personas que serían parte del esta nueva Compañía. Su campaña fue entonces, más intensa.

“Ese fue mi objetivo, yo quería ser parte de Antucoya. Como era nueva y yo no tenía experiencia, veía que yo podía crecer con ella”, recuerda. Al parecer su sueño se haría realidad. Consiguió ser seleccionado para un programa de aprendices para extracción mina. Faltaba sólo el examen médico, y las ilusiones de él y su esposa estaban por concretarse, pero a último momento, un correo electrónico las echó por tierra. El proyecto se había cancelado.

No hubo otra alternativa y Alexander siguió tras el volante de su taxi. Sin embargo, en esta oportunidad, la experiencia lo motivó a capacitarse. “Si me llamaban otra vez para algún trabajo, debía tener una mayor preparación”, recuerda al argumentar su ingresó a un curso de Operación de Planta para Concentrados, al que le dedicó seis meses de trabajo y estudio.

El 2014 nuevamente la oportunidad llamó a su puerta. Sus perseverantes preguntas arriba del taxi por opciones laborales, además del envío de correos electrónicos y la entrega de currículums por todas partes, hicieron que un día apareciera la opción de otra entrevista.

En ella, según cuenta, le preguntaron: “Tú no tienes experiencia, ¿en qué crees que nos puedes aportar?” Alexander respondió sin dudar: “voy a entregar mi mayor esfuerzo, mis ganas de trabajar y seré un buen aporte para la Compañía”. Su respuesta fue certera, pero sobre todo, fue decisiva su actitud y la perseverancia demostrada durante todo el proceso.

Durante la entrevista, medio en broma y medio en serio, su entrevistador, que por segunda vez se lo encontraba en la misma instancia, le comentó: “O sea que podríamos decir que usted es porfiado”.

Hoy, Alexander es operador Planta cargo volante del área Húmeda y uno más de los que integra la Generación de Cambio que Antucoya y Antofagasta Minerals desea tener en sus filas. Personas con sueños y metas; con la tenacidad marcada a fuego, con iniciativa, pasión y excelencia en el cumplimiento de los compromisos, trabajando siempre en la búsqueda de nuevos desafíos.

Su esposa y compañera

Evelyn Larraín, su esposa, es su apoyo incondicional y quien lo animó en todo momento para alcanzar sus metas. Para ella, su marido es especial porque “siempre ha querido ser más, tiene aspiraciones, tiene ganas. Cuando hay sueños que cumplir, uno siempre va a ser mejor”. También opina que al no tener experiencia previa, Alexander está abierto a escuchar a los demás con respeto. Considera la opinión o consejos de otras personas. “Él siempre tiene la voluntad de aprender“, agrega.

Y al parecer no está lejos de la realidad, porque Alexander Olave fue reconocido hace poco tiempo por sus jefaturas, como un trabajador ejemplar de uno de los valores de la Compañía: el Respeto.

Carta oferta

“Era de noche, y al llegar del trabajo revisé el correo y vi la carta oferta de Minera Antucoya, di un grito que asustó hasta a mi esposa”. Confiesa que a ambos les corrieron lágrimas de alegría y llamaron por teléfono en ese mismo instante a mucha gente, amigos y familia para contarles la buena noticia.

Al recordar el momento, Alexander habla con mesura. “No podría decir que algo así te cambiaría la vida totalmente, pero sí la estabiliza. Saber que no te va a faltar es importante, porque en mi trabajo anterior tú no sabías si a fin de mes te iba a alcanzar la plata”, explica.

Aprender de todo un poco

El cargo de Alexander le obliga trabajar en todo el proceso del área Húmeda. Él es quien debe reemplazar a todos los trabajadores que están de vacaciones o con licencia. Esto lo ha obligado a aprender de todos sus compañeros. A quienes les expresa su agradecimiento por la paciencia y generosidad.

Tener que reemplazar a sus colegas le ha llevado a aprender por toda la cadena productiva de la planta, desde lixiviación hasta el patio de embarque. “He aprendido de todo un poco y eso lo hace sumamente entretenido, aunque tengo claro que me falta mucho todavía”, manifiesta.